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ISIDRE ATACA DE NUEVO
Baja DAKAR Isidre Esteve Kyron T1 Raid Prosegur raid SsangYong  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Jorge Silva
1. Isidre Esteve2. El SsangYong Kyron T1 Raid
Fuerte, entusiasta y vital, Isidre Esteve vuelve a las pistas. Ha cambiado el manillar por el volante y se ha preparado a conciencia para disputar con su SsangYong Kyron T1 Raid el Campeonato de España de Rallys Todo Terreno, además del nuevo “Dakar americano”. Le hemos preguntado a Lidia, que probablemente es quien mejor conoce al bravo piloto de Oliana, cómo titularía este reportaje. “¡Isidre ataca de nuevo!”, nos ha dicho sin dudarlo. No se hable más.
Un programa a tres años, que incluye el Campeonato de España de Raids y el Dakar, es la nueva ilusión de Isidre Esteve, una recompensa que pocos merecen como él. Ya había recibido una propuesta de VSD para correr en moto, en las mejores condiciones para ganar, poco antes de su accidente en la Baja Almanzora. La llamada se repitió a principios de este año, esta vez para correr con un coche de clase T1. El equipo Prosegur-SsangYong concretó sus planes en febrero, y desde entonces Isidre Esteve tiene una nueva razón para seguir agradeciendo a la vida la suerte que le ha tocado. Con más tipos como él –enamorado de África, comprometido siempre con la sensibilidad de quienes han tenido la suerte de espaldas-, el mundo sería radicalmente distinto, y mejor. “¡Me han llamado a mí…! ¿Es que soy tan bueno?” Esto le preguntaba ilusionado Isidre a su compañera, Lidia, tras el contacto de VSD previo a aquel maldito día en que se cayó por última vez de una moto de carreras. “Pues claro que eres muy bueno, de los mejores”, respondió Lidia, una fisioterapeuta que siempre, antes, durante y después, ha sido una clave decisiva en su vida. “Sí, pero hay otros que también son muy buenos, ¿por qué me llaman a mí?”. Basta hablar diez minutos con Esteve para comprobar que está hecho de una pasta especial, distinta a la que tenemos el común de los mortales. Isidre Esteve nos ha obligado a hacernos más preguntas de las que era posible hacerle a él mismo. De dónde se saca la fuerza contagiosa que derrocha a su alrededor, y esa sonrisa poderosa, después de sufrir un revés como el que él sufrió en marzo de 2007. Su coraje y simpatía nos llevan también a preguntarnos qué es en rigor una persona “discapacitada”. Isidre no es un piloto discapacitado: es un tipo bravo y bondadoso que –de momento- no puede caminar por sí mismo. Eso es todo. Nada más, nada menos. Cualquier otra noción de “discapacitado” queda para tantos verdaderos discapacitados como hay bajo el sol, entre majaderos y canallas. Hemos charlado un rato con Isidre Esteve sobre la marcha, mientras nos mostraba cómo circular a buen ritmo por una pista estrecha y rota, flanqueada por esos mismos obstáculos (hoy son árboles, como otro día serán dunas o piedras) que verá pasar en su nueva etapa deportiva, ahora como piloto de coches. Ya fue el más grande en moto, y ahora la vida le ofrece una nueva oportunidad. Él prefiere hablar de eso, de oportunidades y desafíos, no de resignación. Él nunca ha claudicado, pese a una trayectoria marcada por accidentes, momentos amargos y desilusiones, como la de perder el Dakar en el último momento, después de acariciar la victoria allí tantas veces.
Da la impresión de que Isidre Esteve es un tipo obstinado en ver la parte positiva.
“Sí, cualquier otra actitud es una pérdida de tiempo y una pérdida de energía. Caerte te da una oportunidad magnífica que nunca tendrías si no te caes: la oportunidad de levantarte”.
¿Qué significa para ti esta nueva experiencia?“
Esto es volver a la vida, seguir haciendo lo que más me ha gustado siempre. Es volver a derrapar, a sentir el terreno, es volver a la competición. Esta oportunidad lo es todo para mí ahora”.
Cambio de vehículo, estilo de competición nuevo, la compañía de un copiloto…
“Sí, llevar al lado a alguien, poder hablar con alguien mientras compites en lugar de hablar contigo mismo, es una gran novedad. Eric es muy serio, muy profesional, y estoy seguro de que compartiremos muchos buenos momentos”.
Corrías y ganabas en moto. ¿Cómo te sientes ahora, sobre cuatro ruedas?“
Tampoco es una experiencia del todo nueva para mí. Como parte de mi preparación, y también porque forma parte de ese ‘veneno’ que nos mantiene vivos, uso casi a diario un kartcross y un quad. No te puedes inclinar en las curvas, pero derrapas igual, o incluso más”.
También habrás tenido que ajustarte a un equipo y una estructura diferentes a todo lo conocido. ¿Qué tal esa adaptación?
“El ambiente en el equipo Prosegur-SsangYong es magnífico. Es como trabajar sin salir de casa. Trabajan con seriedad, pero nunca olvidan que todos somos personas, con nuestras manías, estados de ánimo y tiempos de respuesta”.
¿Te sientes presionado de algún modo por los objetivos de equipo?
“Eso es algo que hemos tenido muy claro desde el primer día. Prosegur-SsangYong podía haber elegido un programa más ambicioso, a la caza de victorias absolutas, con un proto más potente, un piloto con experiencia y nombre… Ellos han elegido este otro camino, que coincide con sus objetivos y a mí me da una oportunidad inesperada. Trabajaré hasta el límite de mis fuerzas para justificar mi presencia aquí, pero no me siento presionado en absoluto. Soy un piloto que empieza de nuevo, pero también un profesional acostumbrado a estas cosas”.
Isidre Esteve ha tenido que enfrentarse a circunstancias nuevas, a llevar un coche de lado mientras estudia la curva que hay dos curvas más adelante, a gestionar la inercia de un objeto infinitamente más pesado. También, como exige el reglamento específico para pilotos con algún tipo de limitación física, ha tenido que aprender a abandonar el coche en un tiempo determinado, como medida de seguridad en caso de accidente. No hace falta decir que él lo hace en la mitad de tiempo, gracias a esos brazos poderosos que trabaja a diario en el Instituto Guttmann, primer hospital español dedicado a la rehabilitación medular.
“Esto es como empezar de cero –alega Isidre-, pero el esfuerzo compensa. Éste y cualquier otro, el trabajo compensa siempre. Y no sólo por los objetivos concretos que te marques: también porque cuando se proyecta la voluntad en una meta, la vida termina pareciendo más fácil de lo que es”.
Tuvo una infancia dura, que dulcificó con su afición por las motos. Las motos y su pasión por competir, su hambre de victoria, forjaron su carácter. En otros ese proceso ha actuado mal, sacando a la luz las peores cualidades. En Isidre Esteve, las primeras recompensas –como las últimas- generaron sólo gratitud, una conciencia inquebrantable de tener mucha suerte. Se considera afortunado, aun después de sufrir aquella caída brutal, que seccionó su vida en dos: antes y después de la Baja Almanzora de 2007, una carrera que conocía bien y había ganado tantas veces.
“Mira, yo estoy tratando de ser independiente, de moverme y vivir sin ayuda, ya que de momento no puedo caminar, que es lo que más echo en falta. Soy muy afortunado, y tengo ventajas en este proceso. Por ejemplo, puedo pagarme un ascensor carísimo que me facilita los movimientos dentro de casa. Otros no pueden permitírselo, con las poquísimas subvenciones que hay para personas que están en una situación parecida a la mía. En África aprendí que tenemos demasiadas cosas, y que al final no somos capaces de valorarlas. Tenías que ver cómo lloraba un niño senegalés que se vino con nosotros a París, al ver que el agua salía fácilmente de un grifo, y que nadie se preocupaba por recuperar el agua que se iba tubería abajo… Simplemente, su familia no sabía lo que era tener agua donde y cuando quieres. Eso sí que son adversidades intolerables”.
Hoy la vida de Isidre Esteve se construye paso a paso. Trabaja todos los días para fortalecerse y reconquistar la independencia. Su lesión es potencialmente recuperable. Nadie sabe cuándo podría estar disponible una solución, pero hay esperanza, y esa esperanza la alimenta, entre otras instancias, la fundación Wings for Life, creada por el piloto austriaco Heinz Kinigadner, con el apoyo de Red Bull. Isidre Esteve es uno de sus embajadores en España. Echa de menos caminar, pero muy pronto, seguro, dejará de tener la menor nostalgia de competir y ganar. A la espera de un remedio médico que le permita recuperar la movilidad, trabaja para mantenerse en forma. Si ese regalo llega, quiere estar preparado para recibirlo. De momento, su presencia sí que es un regalo. Y una lección.
“Estar vivo es una suerte inmensa. Aun en las peores circunstancias, siempre es posible ese ‘instante mágico’ que te permite renovar las ganas”.
Tot Curses, que es uno de los mejores especialistas europeos en la materia, se ha encargado de convertir el Kyron 270 Xdi de serie que el equipo Prosegur-SsangYong ha elegido para su incursión en el Nacional de Raids y el Dakar en un T1 capaz de enfrentarse a este tipo de carreras con garantías de éxito.
Sobre los largueros y la carrocería originales, reforzados y aligerados convenientemente, y dotados con una jaula de seguridad soldada a la estructura, el equipo técnico que dirige Josep Lluís León ha creado un prototipo de dos metros de anchura, ajustado a las especificaciones FIA para la clase T1.
Eso ha requerido fabricar algunas piezas –como las aletas ensanchadas- en fibra de carbono. El depósito de combustible, con 320 litros de capacidad, es de Merin y cumple la norma FIA FT3. Los bajos son de duraluminio y los soportes de suspensión aparentan una resistencia titánica. La suspensión y las manguetas delanteras son específicas para este coche y han sido fabricadas por Tot Curses. Manguetas mecanizadas en una fresa de control numérico, y triángulos fabricados con tubo soldado. Todo ajustadísimo, como en un coche de circuito, pero resistente como conviene a un proto de raids. En el eje trasero se sustituye el pesado puente rígido original por una estructura tubular tipo “birdcage”, ligera y muy resistente, en la que el diferencial queda unido a las manguetas por unos palieres rígidos del diámetro estrictamente necesario, y tan protegido como en un puente convencional. Es una solución que Tot Curses lleva tiempo utilizando con éxito: es eficaz y muy elegante desde el punto de vista técnico. Además permite redimensionar el eje, que ahora tiene dos metros de anchura, igual que el tren delantero.
Los amortiguadores Donerre han sido fabricados específicamente para el Kyron T1, igual que los frenos Galfer, con discos ventilados y pinzas de cuatro pistones. Los amortiguadores están protegidos por fundas de nylon y limitadores de extensión, un elemento imprescindible para saltar con seguridad. Aprovechando una rápida conversación con su piloto, Isidre Esteve, hemos tenido también la oportunidad de viajar en el asiento derecho con él, para comprobar de lo que es capaz este coche y para conocer los detalles de su funcionamiento. Más tarde, ya copilotados por el sufrido Eric Auge, parco en comentarios y exacto en las indicaciones y el manejo preventivo del freno de mano, pudimos también conducir el Kyron T1 Raid. La primera sorpresa no es realmente una sorpresa. Ya sabíamos que la conducción de este coche, pese a la ventaja de tener transmisión automática, encerraba dificultades adicionales. Hay un pedal de freno que Isidre no necesita, pero acaso cualquiera de nosotros celebre que esté si llegan a producirse momentos de confusión. En nuestro caso, las situaciones de confusión las resuelve con acierto Eric, sin mover un músculo de la cara. Algo que sí sorprende, y para bien, es la extrema rapidez de la dirección. Es rápida, precisa y casi tan fácil como el volante de un vídeojuego.
Hay que tener cuidado al principio para hacer entrar las ruedas en las curvas, porque siempre damos mando de más. Idéntica sensación en los contravolantes. Al final, esa rapidez extrema, casi de monoplaza, se agradece mucho, ya que nos ayuda a no perder el tacto y el contacto con los frenos y el gas. En un coche normal podríamos desentendernos un momento del volante, pero en este no: si las manos se ponen en otro sitio, dejamos de acelerar, y perdemos el contacto con los frenos… Los mandos principales, los frenos y el gas, han sido trasladados al volante, donde Isidre Esteve los maneja con la soltura de alguien que llevara haciéndolo toda la vida… Es un maestro, un campeón humilde que se adapta a las dificultades como tal vez sólo pueda hacerlo quien ha tenido la victoria del Dakar tan cerca, tantas veces. Sobre un sistema GuidoSimplex convencional, Tot Curses ha modificado y calibrado la sensibilidad y los recorridos del sistema, hasta adaptarlos perfectamente a los gustos de Isidre. Los frenos están en un aro inferior y actúan a través de un servo hidráulico. Es un mando muy intuitivo, porque requiere un gesto parecido al de frenar en una moto. El gas está en el aro superior, sobre el núcleo del volante, y tiene un tacto muy preciso, en cualquier sector de su circunferencia. Es el mando que nos ha ofrecido más dificultades, por lo poco que se parece a un pedal… o al puño derecho de una moto. “Si vas a ver –dice Isidre-recuerda mucho al acelerador de un quad o una moto de agua…”. Cierto, pero hace varios años que un servidor no se monta en uno de esos trastos del demonio.
La caja T-Tronic, original SsangYong, tiene cinco velocidades. Yo no me he atrevido a manejar su posibilidad secuencial, pues bastantes líos tenía ya con el resto de cosas, pero Esteve lo hace con absoluta naturalidad, mientras ataca, derrapa, contravolantea y comenta sin inmutarse cada detalle. El piloto está buscando la forma de colocar mandos adicionales para el manejo secuencial en algún lugar distinto de la propia palanca, pero el reglamento prohíbe explícitamente actuadores electrónicos que no formen parte del sistema de serie. Alguna palanca mecánica sobre el propio freno de mano podría ser una buena solución, pero el asunto está en estudio. Las opiniones de Isidre Esteve están siendo determinantes para el desarrollo del coche. A él no le convencen el ángulo ni la posición del freno de mano, porque no se adaptan a su brazo ni a la velocidad de actuación necesaria. Le gustaría más cerca, o decididamente más lejos del volante, y en un ángulo más abierto. Yo no he tenido la posibilidad de saber si me venía bien o mal, porque Eric Auge se ha apoderado del mando… y lo ha utilizado un par de veces con acierto para salvarme del ridículo. ¡Estos copilotos, príncipes del miedo…!
Aunque la relación peso/potencia del Kyron de serie es ya favorable, el motor ha sido objeto de una preparación minuciosa, lo que permite aumentar el par disponible hasta 430 Nm (340 Nm de serie) sin perder margen de utilización, y estirar la potencia hasta poco más de 200 CV. Sin embargo, notamos que faltan algunos caballos… o sobra algo de chasis. Con todo su equipamiento de competición, el Kyron T1 pesa casi 1.900 kilos. León argumenta que la limitación de potencia es voluntaria y que hay dos motivos para ello. Por un lado, dar a Esteve la oportunidad de una adaptación adecuada y progresiva en su vuelta a la competición activa. Por otro, aunque se podría llegar sin ningún problema –vía electrónica- a 220/230 CV, o incluso más, la prioridad absoluta es conseguir un coche fiable, que no dé problemas ni sorpresas en plena carrera. Así que Isidre Esteve irá contando con más motor a medida que la evolución del coche se adapte por completo a las condiciones del terreno. Sabemos que esta adaptación será rápida, que el equipo funcionará pronto como un reloj y que el tesón de Isidre Esteve, como esa sonrisa que nunca ha llegado a perder, serán la mejor vitamina frente a cualquier dificultad, en cualquier terreno.
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