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Nissan Murano 2009: ¿Sin novedad?
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Hay momentos en que lo mejor parece ser cambiarlo todo, para que nada cambie. Esto es lo que parece haber sucedido con el Murano. Dado el éxito del modelo original, esta generación presenta numerosas novedades destinadas a preservar el coche en su esencia mediante una puesta al día que incluye apariencia, mejora de calidades y unos toques mecánicos.
Llegó a Europa en 2005, después de un par de años triunfando en América, como las grandes divas, y tras adaptarse al gusto europeo, hizo lo propio en nuestro mercado. Ahora, en Nissan han considerado que ya le tocaba cambiar estilismo y de paso, mejorar algunos detalles mecánicos con el fin de mantenerlo joven y vigente en un segmento de mercado en el que las cifras son muy importantes; tanto como la imagen.
Es evidente que han intentado mantener la esencia del coche, y esto tiene una doble lectura, pues si unos pensamos que se ha actualizado la imagen general del Murano de forma discreta y efectiva, otros dirán que ha perdidoese atrevimiento, esa frescura dinámica del modelo original. En cualquier caso, se ve que es un Murano, y se ve actual. Los cambios estéticos exteriores no se limitan a lo más evidente en frontal y zaga, sino que también afectan al perfil del coche, el de las ventanillas, y los pasos de rueda. También el interior ha sufrido cambios importantes. Si bien sus cotas no han experimentado grandes cambios, el interior –a diferencia del exterior- se ha replanteado sin ningún respeto a lo ya existente. Es totalmente nuevo. Especialmente lo hemos notado en dos aspectos: primero, el aspecto radicalmente distinto del tablier, ahora mucho más deportivo, compacto y atractivo, y segundo, en la calidad de los materiales. En el modelo anterior habíamos encontrado algunos plásticos de calidad mejorable que deslucían un tanto la calidad del conjunto. En Nissan han tomado buena nota de las críticas y se ha mejorado sensiblemente en este aspecto, con tactos y ajustes
impecables. El equipamiento es, evidentemente, de primera línea y además de la tapicería de cuero, cuenta con detalles interesantes, como el botón de arranque, portón eléctrico, abatido de asientos traseros eléctrico, y pintura autorreparadora. El fabricante anuncia que cicatriza pequeñas ralladuras por sí misma en unos dias. Por respeto al coche, no hemos hecho la prueba. Evidentemente, todo esto sin olvidarnos de todas las comodidades y elementos de seguridad, como la novedosa cámara lateral de maniobra, otra forma de eliminar puntos ciegos de visibilidad. Pero los cambios no han sido sólo estéticos.
También se ha realizado un serio trabajo para mejorar el comportamiento dinámico en carretera, y para ello, se ha adoptado la última generación de plataforma D, más ligera y rígida que la anterior. Del mismo modo, la suspensión trasera es ahora de tipo multibrazo en sustitución del paralelogramo deformable que montaba anteriormente. Delante sigue confiada al sistema McPherson. También la electrónica que gestiona la transmisión ha sido retocada y el sistema All Mode 4x4-i representa el máximo exponente de la casa en este aspecto.
Todo el esfuerzo del sistema se centra en conseguir siempre el comportamiento más neutro posible del coche, y hacer de la conducción un ejercicio sencillo y placentero. Pero posiblemente, lo que más nos ha gustado de este coche a nivel técnico es el maravilloso equipo que conforman el motor y el cambio CVT. El motor es el 3.5 gasolina con admisión y distribución variables. Las reducción de fricciones ha llevado a una mejora de la potencia en 22CV y el par en 16 Nm sobre el anterior bloque, reduciendo el consumo. A este motor se une el cambio CVT Xtronic. Recordaremos que el CVT es un cambio de paso variable y su funcionamiento es sorprendentemente efectivo, mediante un variador que va seleccionando en todo momento el desarrollo ideal para el régimen de motor y la velocidad del coche. También dispone de leyes de paso preestablecidas para el modo secuencial pero sinceramente, no aporta gran cosa, teniendo en cuenta el buen funcionamiento del sistema en modo automático. Y es que se mueve verdaderamente bien. La aceleración es sorprendentemente buena, a pesar de que puede darnos una sensación poco ágil al no presentar saltos de cambio ni vacíos. Resulta extraño oír el motor a régimen constante, mientras la aguja del velocímetro escala de forma lineal. La sensación de suavidad engaña, y el crono nos demuestra que acelera tanto o más que un cambio manual exprimido hasta el dolor. Suave y silencioso, el Murano sólo anuncia su cilindrada a voces si nos lo proponemos, y por el contrario, hace gala de una discreción acústica impecable tanto de cara a los vecinos, como en su interior. Una vez hemos redescubierto la caja CVT, nos damos cuenta de que esta versión es algo más suave en las transiciones que la anterior, rozando la excelencia. El trabajo del chasis y sus ayudas electrónicas hace difícil sorprenderlo en un renuncio.
Es estable y gratamente aplomado al suelo, con la única limitación de las inercias generadas por su peso: ya hemos topado con la física, no podemos pedirle más, y el sistema lo ha dado todo hasta el límite de adherencia de los neumáticos. Para ello, hemos tenido que aplicarnos al máximo, no para conducir muy rápido, sino para conducir mal. Hemos sobremandado al volante, hemos sido bruscos a los pedales… debería habernos sacado por la ventanilla.
Pero en cambio ha estado peleando con nosotros, corrigiendo nuestros errores deliberados, y manteniéndonos en el trazado a pesar de todo. Es de lo mejor que puede decirse hoy en día de un coche. Con 252 CV ya sabemos que va a empujar cuando se lo pidamos. Lo interesante es saber que nos va a empujar en la dirección correcta. En autopista y vías rápidas es uno de los compañeros de viaje más serenos y agradables que hemos encontrado. El CVT Xtronic le permite alargar el desarrollo tanto como sea necesario para reducir el consumo y el ruido mecánico. El completo equipamiento y su confort de conducción hacen que el único “pero” se encuentre en una autonomía algo justa con unos 660 km, según nuestros cálculos, a ritmo relajado. Con 82 litros de depósito para un motor 3.5 gasolina, no se nos antoja que una media de 12 litros a ritmo relajado sea excesiva, pero debemos recordar que semejante cilindrada puede desmandarse en el consumo si nos obstinamos en exprimir sus posibilidades constantemente. Y como buen crossover, o “4x4 deportivo” que es, no debemos esperar que nos sorprenda con franqueos espectaculares. En tierra se mantiene ágil y rápido, siempre que el suelo lo permita, y eso implica que ha de ser lo más liso posible: en pistas en buen estado resulta fantástico, pero necesita un suelo firme y con buena tracción. En cuanto se complica la situación con barro, o cruce de puentes, necesitaremos de mucha finura para salir airosos del paso, pues ni es su especialidad ni pretende que lo parezca, de modo que no podemos llamarnos a engaño. Es un crossover deportivo, y como tal, cumple con creces.
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es preciosa me encanta quiero una yo tengo las del 2005 la quiero negra