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Nissan Qashqai +2 4WD 2.0 D: La fórmula del éxito
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Un año y medio después del lanzamiento del primer Qashqai, llega la nueva apuesta de Nissan para el disfrute de toda la familia, el Qashqai+2; un SUV de siete plazas que mantiene intactas las excelentes cualidades dinámicas y su atrevimiento lejos del asfalto. La receta perfecta para seguir en la senda del éxito.
Pocos preveían, a principios de 2007, el éxito que tendría el Qashqai cuando Nissan decidió lanzarlo, y es que desde entonces se han vendido más de 250 mil unidades en Europa. Debido a la fuerte demanda de este modelo, que abría el segmento de los crossover compactos, Nissan tomó la decisión de introducir un tercer turno de trabajo en la planta de Sunderland (Reino Unido) para poder aumentar la producción y para, a su vez, hacer frente a la llegada del esperado Qashqai+2, de siete plazas.
La firma nipona trasladó la filosofía que tan popular hizo al modelo de cinco plazas: conseguir la combinación perfecta entre un monovolúmen y un coche compacto, es decir, el espacio y habitabilidad del primero junto al diseño y cualidades dinámicas del segundo. A tenor de lo experimentado con el Qashqai+2, parece indudable que la receta llevaba la dosis exacta de cada uno. A primera vista podemos ver que este nuevo modelo sigue el diseño marcado por el Qashqai, y que tan buenos resultados le ha dado. Sus líneas dinámicas esconden un vehículo robusto y equilibrado en sus formas, sin que parezca forzada la ampliación de sus dimensiones. Sus 21 cm más de longitud le permiten ganar el suficiente espacio para albergar una tercera fila de asientos, escamoteable bajo el piso del maletero, y dar cabida a dos plazas más. Eso sí, con un diseño pensado para niños o adultos no demasiado corpulentos (hasta unos 1,60 m). En caso contrario, y sobretodo en trayectos largos, la falta de irrigación en las piernas puede llevarnos a algún disgusto. Además de una longitud ampliada hasta los 4,5 metros, el Qashqai+2 también cuenta con una distancia entre ejes aumentada (135mm), y una mayor altura (38mm) que garantizan un habitáculo más amplio. La presencia de esta tercera fila ha significado una modificación de la distribución interior, que para facilitar el acceso a los dos nuevos asientos, la fila central se puede desplazar hasta 240 mm y su respaldo, plegarse en tres partes en proporción de 40/20/40. El asiento de la parte central de la segunda fila se puede plegar en caso de no ser utilizado, convirtiéndose en un cómodo apoyabrazos que cuenta, además, con dos porta-latas y una pequeña guantera para guardar toda clase de objetos. Llegados a la tercera fila, cabe decir que sus principales inconvenientes son el acceso (bastante dificultoso) y la banqueta, demasiado baja para sentarse un adulto cómodamente. Sin esta tercera fila, la capacidad del maletero es 140 litros superior a su homólogo de cinco plazas, alcanzando los 550 litros gracias al aumento de 134 mm en su longitud. Con la segunda fila también abatida, llega hasta unos excelentes 1.520 litros, una magnífica capacidad que sin duda se ve favorecida por el diseño del nuevo portón trasero, que permite rebajar el plano de carga en 13 mm hasta los 77 cm. Una vez en el interior del habitáculo, la sensación de comodidad es general, con unos asientos confortables que pueden regularse mediante reglajes eléctricos, y un cuadro de instrumentos de fácil acceso y muy funcional; elementos que son de agradecer a la hora de afrontar viajes relativamente largos. Su aumento de peso (100 kg) y de dimensiones no parece haber afectado a sus excelentes prestaciones dinámicas en asfalto, manteniéndose ágil en sus respuestas y seguro en el paso por curva.
El excelente motor turbodiésel (de origen Renault) de dos litros y 150 CV, brinda unas prestaciones imponentes y un generoso par motor (320 Nm) desde la zona baja del cuentarrevoluciones. Muy elástico, el motor empuja con fuerza desde las 1.600 rpm, alcanzando su régimen máximo en las 5.500 rpm, toda una garantía en cualquier situación. Existe la posibilidad de elegir el Qashqai+2 con tracción delantera o bien con el sistema de tracción integral All Mode 4x4 (desarrollado por Nissan), cuyo funcionamiento hemos podido disfrutar en el modelo probado. Se diferencia en que reparte la tracción entre las ruedas y ambos ejes mediante un diferencial electrónico, lo que asegura las mejores condiciones de adherencia en todo momento. Tiene tres posiciones de funcionamiento: 2WD, sólo tracción delantera, ideal para el asfalto; Auto, donde el sistema decide automáticamente según las circunstancias, y 4WD Lock, donde se activa la tracción a las cuatro ruedas con un reparto constante de 50/50. Al aumentar de tamaño y peso con respecto al modelo de cinco plazas, los tarados de la suspensión y de la dirección asistida del Qashqai+2 han sido revisados para adaptarse a la nueva situación. El sistema de frenada es el mismo que el de Qashqai, aunque monta frenos delanteros más grandes para compensar el peso adicional. Su buena capacidad de tracción es el mejor aliado cuando lo adentramos en el campo, junto al frenado electrónico del diferencial, que actúa a modo de autoblocante sobre las ruedas que no traccionan en un cruce de ejes. Sus mayores inconvenientes son el escaso recorrido de sus suspensiones, la ausencia de reductora y la escasa altura libre sobre el suelo, compañeros indispensables si queremos afrontar trialeras de mayor dificultad.Así pues, el Qashqai+2 (al igual que su hermano menor), debe ser considerado como lo que es: un todocamino para uso diario que nos permite recorrer todo tipo de caminos con un notable confort gracias a una buena suspensión, que absorbe eficientemente los posibles baches que nos podemos encontrar. Su medio ideal, sin embargo, es el asfalto, donde la precisión y suavidad de la dirección asistida y la eficacia del control de tracción y estabilidad, garantizan una conducción ágil incluso al límite. Una excelente excusa para llevar a la familia a lugares en los que un turismo convencional no nos podría llevar.
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