Galería de fotos:
Prueba de gama Seat Altea Freetrack 2009: Motor de vida
4x4 opiniones seat altea freetrack 2009 prueba seat altea freetrack 2009 SEAT Seat Altea Freetrack seat altea freetrack 2009 SUV todocamino Todoterreno todoterrenos  
4x4 todo terreno todocamino 4x4 ocasion 4x4 segunda mano comparativas 4x4 comparativas todoterreno pruebas todoterreno 4x4 salvajeaccesorios 4x4 actividades 4x4 rutas 4x4 4x4 extremo Cadenas 4x4 conduccion 4x4 consejos 4x4 consejos de conduccion GPS Neumático 4x4preparaciones 4x4 preparaciones todoterreno raidTodoterreno autoaventura escapadas 4x4 excursiones 4x4 off roadruta 4x4 ruta todoterreno sugerencias ruta 4x4 competicion 4x4 DAKAR historia del 4x4 Paris Dakar cambio automático opiniones ford kuga pickup pruebas 4x4 SUV TT Rutas 4x4
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Patxi Mesa Fotos Manu Lozano
El crossover de Seat recibe pequeños cambios en su interior para mejorar la vida a bordo. Esta vez sometemos a prueba a dos de las versiones del Seat Altea Freetrack 2009: la diésel de 170 CV y la Gasolina de 211 CV.
Exteriormente, nada hace pensar que se trata del modelo de este año: Su estampa no ha variado lo más mínimo. Se trata del XL sobreelevado, aunque a diferencia de éste último, la renovación se ha quedado en el interior. Y aquí sí notamos cambios, tanto en el diseño como en su equipamiento.
Aunque el diseño de la consola central es muy parecido al anterior, la disposición de los mandos ha sido mejorada, con una excepción: la ubicación del botón de luces de emergencia nos parece un poco complicada si hemos de pulsarlo con prisas –lo habitual-, pues se encuentra entre la consola y la palanca de cambio. También ha experimentado cambios en las tapicerías, aunque sus cotas siguen inalteradas, tanto en el habitáculo, como en el maletero, manteniendo la buena habitabilidad que es uno de sus puntos fuertes. El equipamiento, que es único en todas las versiones, es bastante completo y ahora además añade al coche de serie la luz de marcha diurna, ayuda al arranque en pendiente, faros antiniebla orientables y sensores de aparcamiento delante y detrás. Las sensaciones que procura a nivel de habitabilidad no difieren mucho con las del anterior modelo: Es muy amplio y espacioso en las plazas delanteras, que montan los asientos deportivos del Altea, y las traseras sólo presentan un “pero”, y es que disponen de buen espacio para piernas y una generosa altura, pero para disfrutar plenamente de su confort, tendremos que alojar a los niños, o a dos adultos. Es algo reprochable sólo hasta cierto punto, porque la verdad es que una banqueta trasera realmente confortable para tres adultos, es una entelequia en el segmento. Al volante nos sentimos a gusto, es fácil encontrar la posición ideal, gracias a sus reglajes de altura de banqueta, altura y profundidad de volante y ajuste lumbar. El tacto de los instrumentos es bueno, con una cierta fricción, y el volante también se encuentra en un acertado punto de pesadez. Es variable, de modo que en parado ofrece mucha menos fricción que una vez en marcha. La visibilidad es bastante buena, excepto en algunas ocasiones en que sus generosos montantes pueden dificultar la maniobra. En este caso, los sensores son una gran ayuda para evitar irritantes rascadas de pintura. 

Para identificar tus comentarios regístrate o accede si ya eres usuario.