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Ruta 4x4 por los Erg de Marruecos con el Isuzu D-Max Extreme

Mundo 4x4 nº 060

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1. Ruta 4x4 por los Erg de Marruecos con Isuzu

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De vez en cuando, una ruta 4x4 puede convertirse en una verdadera experiencia, especialmente si es en un entorno tan sorprendente como el desierto. Si además, cuentas con un vehículo preparado para la aventura, de fiabilidad contrastada… entonces la fiesta está asegurada. Así sucedió durante la presentación del Isuzu D-Max (cuyo comportamiento ya hemos comentado) en Marruecos...

El lunes fue día de tránsito. Aviones, vuelos… y finalmente, el aeropuerto de Ouarzazate. El gran sur estaba a un par de horas en coche. Hicimos noche en el Belére y al día siguiente ya salimos equipados y listos para atacar el desierto.

Martes 31, 8:00 A.M.


Un hermoso atardecer en el palmeral de Alnif, camino de BoumalneCinco coches en total, todos D-Max 3.0. Tres unidades preparadas, y dos de serie, que llevaron los chicos de organización. En un rato, tras una paradita en Tinerhir, ya estábamos en Maadid (Erfoud) repostando en la gasolinera Ziz que hay a la entrada,y donde ya pudimos saludar a esos amiguetes que rondan por el pueblo en busca de turistas para venderles sus servicios o su famosa artesanía. Aunque sean camellitos hechos con hojas de palma. Abrazos y recuerdos para los hermanos mayores y amigos, y seguimos camino. Ya en pistas, salimos en dirección a Derkaua, no para ver al francés, sino para acercarnos al oasis de Tisserdimine. Allí paramos a comer y empezamos a disfrutar de la calma pausada de la gente del desierto, (prisa mata, amigo). A partir de ese momento ya nos pusimos las pilas y salimos decididos a atacar el Erg Chebbi, pero no iba a ser una salida normal y corriente. Nuestra capacidad de sorpresa volvió a verse puesta a prueba cuando vimos cómo estaban el Erg y sus alrededores. Había estado lloviendo la semana anterior, y bastante. El espectáculo de lagos, o charcos descomunales que rodeaban las dunas era, simplemente, surrealista. Ya es tradicional el lago que aparece delante del Jasmina –uno de los albergues del Ergcuando el río supera el nivel de la capa freática y aflora allí. Pero otra cosa es el paisaje marismeño que ante nuestros ojos se extendía. Eso, además, era el anuncio de algo que iba a La arena estaba tan compacta que los coches avanzaban por las dunas dejando una huella de apenas dos dedosmarcar nuestra experiencia, y que podríamos resumir con la frase más pronunciada el primer día: “Tíos, ¡cómo estaba la arena…!”. Compacta, firme y suave como una seda. Los coches avanzaban por las dunas dejando una huella de apenas dos dedos. En 4x4 y marchas largas, fuimos superándolas una tras otra, sin más incidencia que algún pequeño atasco y la primera batallita: Uno de los coches de acompañamiento, en un acceso de deportividad se bajó de una cortada con tanto entusiasmo que hizo saltar los dos airbag. Nada, aparte del susto. Cortamos las bolsas, cerramos las tapas con cinta americana, y seguimos ruta. Para los que conocen el Erg, diremos que lo atacamos desde el lado noreste y lo cruzamos en diagonal hasta Merzouga. Un paso que en condiciones normales puede resultar complicado, pero que dado el excelente estado de la arena, resultó una experiencia muy gratificante. Llegamos a Merzouga desde alas dunas y terminamos la primera noche en el albergue Tombouctou. Quién lo ha visto y quién lo ve… Excelente el servicio, las habitaciones… un conjunto absolutamente encantador. Una cervecita después de cenar para comentar las incidencias del día, y a dormir, porque al día siguiente nos enfrentábamos a las dunas de Ouzina y Ramlia. Lo que no sabíamos era de qué forma terminaríamos la aventura…

Miércoles 1, 8:00 A.M.


El D-Max se portó con una corrección exquisitaDirección a Taouz. Salimos por pistas en busca de las dunas de Ouzina. …y cómo estaba la arena… Tan firme la notamos que José –mi compañero de coche- y un servidor decidimos probar suerte en tracción. Todo al eje trasero. Fue toda una revelación. El D-Max tiene par motor para eso y más. En trasera y marchas largas, subíamos y bajábamos dunas trazando unas curvas absolutamente innecesarias, pero muy divertidas, para nuestro disfrute y el de nuestros compañeros, que debían esperar ansiosos el momento de ver cómo nos hundíamos en la arena, con la sana intención de chorrearnos un poco, como es tradición en estos casos. La efectividad del coche y un piso excelente nos evitaron ser víctimas del cachondeo general y salimos del cordón de dunas encantados y con ganas de llegar al siguiente. Pero para llegar a Ramlia había que volver a cruzar el río, que según mis cálculos debía llegar hasta Burkina Faso. Ya nos habían avisado en el Tombouctou que la cosa estaba complicada, que un francés se había vuelto diciendo que eso estaba imposible. Y nosotros nos vamos a dejar intimidar por eso, claro. Ni de broma. Cierto es que el
Las recientes lluvias aportaron más diversión a la rutaChott estaba blando y tuvimos que andar con cuidado para evitar esas zonas en que el suelo amenazaba con atraparnos, pero no pudo con nosotros. Tanta agua había dejado las dunas en un estado increíble, pero las zonas que normalmente son duras y firmes estaban ahora convertidas en lodazales amenazantes. Sin embargo logramos cruzar sin problema. Esta vez era diferente. Para llegar a Ramlia también hubo que cruzar, y esta vez por una zona más ancha y a priori, peligrosa. Estamos en esa zona en que lo mismo no tienes cobertura, como recibes señal argelina. No sé que es más inquietante. Miramos por un lado, y el río había erosionado el terreno, dejando un cortado. Mal asunto: no apetece caer de morro con un TT en pleno barrizal. A la derecha el suelo era más liso, pero su consistencia, muy parecida a la gelatina, nos hizo desistir. Finalmente vimos un posible paso en diagonal, a favor de la corriente. Segunda y con decisión. Uno tras otro fuimos pasando sin más problema. Un rato más de pistas y llegamos a las dunas de Ramlia. De nuevo en trasera, disfrutando como niños de nuevo, pero esta vez no iba a ser tan fácil la salida de la arena.

Coche atascado


Ni los más expertos se libran de un atasco tontoA unos cinco kilómetros de por donde pensábamos salir de las dunas, una llamada por la emisora nos avisó de que teníamos un coche atascado. Media vuelta y al rescate. Lo que nos encontramos nos sacó de nuestros ensueños de golpe: Uno de los coches de asistencia, unidad sin preparación ni protecciones,m se había quedado en una zona blanda. Muy blanda. Vamos, una poza de Fesch-Fesch. Pero eso no era lo peor: en el fragor de la batalla por salir del atolladero, casi nos cargamos el cambio. Ya nos parecía que iba todo muy bien… demasiado bien. De hecho, nos las apañamos –no sabemos muy bien cómo- para atascar el cambio en marcha atrás. Teníamos que sacar el coche como fuese. Usamos dos coches para sacar a nuestro paciente a base de cable y una vez lo tuvimos en arena firme, lo pusimos en marcha (atrás) ayudándole a brazo y Javi, amigo y experto en 4x4, lo llevó hasta el albergue de Ramlia, donde con suavidad y tacto comprobamos que no había daños y todas las marchas entraban sin problema. ¿Misterio? Felicitaciones a la gente de Isuzu por el carácter sacrificado y noble de que hizo gala el D-Max No, posiblemente una marcha introducida en mal momento. Lo sentimos, Mr Isuzu. De todos modos, había que ver la cara de los lugareños cuando vieron aparecer tres coches escoltando a un cuarto que salía de las dunas en marcha atrás… a mí me tocó ir delante marcando los pasos más sencillos. Y no fue tarea fácil, pero con presiones bajitas y gracias al par motor del 3.0, lo conseguimos. Esta vez la ducha era imperativa y cenamos entre risas y comentarios jocosos acerca del estado del cuello de Javi, tras la hazaña de salir del Erg hacia atrás, y preguntándonos cómo habíamos conseguido enganchar tanto un coche con las dunas tan firmes. Como si no hubiese más pasos… misterios del desierto y felicitaciones a la gente de Isuzu por el carácter sacrificado y noble de que hizo gala el D-Max que a pesar de haber recibido un castigo bastante duro, no hizo amago de quejarse y prosiguió la marcha como si nada hasta el aeropuerto, donde nos fuimos a coger el avión con ganas de quedarnos unos días más. Con los D-MAX, claro.

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